Qué es la terapia EMDR y para qué sirve

Qué es la terapia EMDR y para qué sirve
La terapia EMDR (o terapia E.M.D.R) forma parte de los tratamientos psicológicos con mayor evidencia científica para el trastorno de estrés postraumático. Es probable que ya hayas oído hablar de ella, o que simplemente hayas oído hablar de esa terapia en la que hay que mover los ojos (EMDR son las siglas en inglés de terapia de reprocesamiento y desensibilización por movimientos oculares). Pero EMDR es mucho más que una técnica para procesar eventos traumáticos. Te haré un resumen de las dudas más frecuentes y de lo más importante que puede aportarte EMDR:
Indice:
1. ¿Para qué sirven los movimientos oculares en EMDR?👁️
Cuando procesamos un trauma con EMDR, pensamos en el recuerdo traumático y después seguimos con los ojos los movimientos de la mano del terapeuta, que van de un lado a otro de nuestro campo visual. Mediante estos movimientos oculares fomentamos el procesamiento adaptativo de la información, es decir, ayudamos a tu cerebro a «digerir» el evento traumático.
Pero ¿de verdad funcionan? ¿hacen falta los movimientos oculares en EMDR?
La investigación científica (que puedes consultar en este enlace) indica que los movimientos oculares mejoran la eficacia del tratamiento, es decir, son un ingrediente activo en la terapia.
Pero ¿Cómo funcionan los movimientos oculares? Déjame ponerte un ejemplo:
En tu día a día, cuando te ocurre algo doloroso o tienes un problema, dedicas tiempo a pensar en ello, incluso en ocasiones a rumiar sobre ello, y es probable que te vayas a dormir con la sensación de que «mañana lo veré con más claridad». Eso ocurre porque durante el sueño, concretamente en la fase REM, de movimientos oculares rápidos, se procesa la información de lo ocurrido durante el día y se integra en nuestra historia.
Lo que hacemos en EMDR es algo similar a esa fase REM en la que tu cerebro procesa la información del día, salvo que la focalizamos en un recuerdo, y ayudamos a que tu cerebro procese ese recuerdo específicamente mediante los movimientos oculares.
2. ¿Cómo se si el EMDR puede ayudarme?✨
El EMDR se originó como una terapia orientada para el estrés postraumático, pero se ha demostrado eficaz para una multitud de problemas. El EMDR puede ayudarte si:
- Has pasado por situaciones dolorosas y sientes que aún te afectan.
- Experimentas ansiedad, estrés o pensamientos intrusivos relacionados con el pasado.
- Tienes dificultades para superar una pérdida, un evento traumático o relaciones complicadas.
- Has intentado otras terapias y sientes que no han funcionado del todo.
- Tienes reacciones emocionales intensas, que en ocasiones parecen desproporcionadas.
- Sufres bloqueos emocionales que te impiden avanzar en ciertos aspectos de tu vida.
- Te cuesta confiar en los demás o mantener relaciones saludables.
- Te sientes culpable todo el tiempo, o te cuesta marcar límites.
- Experimentas síntomas físicos de estrés sin una causa médica clara.
3. ¿Cómo el trauma te afecta en tu día a día?❤️🩹
Los eventos traumáticos son aquellos que superan la capacidad de la persona para «digerirlos». Así, la forma en que se almacenan se parece a una «bola de pelo» dentro de tu cerebro, en la que quedan grabados las sensaciones, las emociones y los pensamientos tal cual se vivieron en aquel momento. A partir de ese momento, la información nueva que llega a tu cerebro en tu día a día puede tomar dos vías:
- La primera, la vía la información integrada y que forma parte de tu historia. Si la información pasa por esa vía hará será procesada e integrada. Puede que esa información duela, pero dolerá de manera proporcional a lo que ocurre.
- La segunda, la vía de la información no integrada, por esta vía la información conecta con la «bola de pelo» (es decir, con el evento traumático sin digerir) y la activa. Cuando esto ocurre, es como si me doliera lo que ha ocurrido ahora, y todas esas «bolas de pelo» en mi cerebro, y vuelvo a sentir cosas parecidas a lo que ocurrieron entonces, y a tener sensaciones y pensamientos similares a los que tuve en aquel momento.
Por ejemplo, si yo no tengo recuerdos traumáticos relacionados con la traición, y un amigo cuenta algo que le confié en secreto, puedo sentirme traicionada, y decidir no volver a contarle ciertas intimidades, pero entenderé que esa información solo aplica a esa persona, y mis emociones serán proporcionales a lo ocurrido. Sin embargo, si cuando era pequeña mi madre me dejaba a menudo a solas con su pareja, que me pegaba y me maltrataba psicológicamente, y cuando yo se lo contaba a mi madre ella minimizaba la situación y no me creía, esa sensación de traición, esos pensamientos que tenía («no puedo confiar en nadie») y esas emociones que se viven en aquellos momentos son tan intensas que no pueden ser digeridas por ese niña por sí sola. Cuando en el presente se siente traicionada, es como si volviera a conectar con esos recuerdos, y las emociones y sensaciones se ven multiplicadas en su intensidad, es como si me doliera lo que me ha pasado ahora y toda esa línea de «bolitas de pelo» conectadas entre sí.
Entender los síntomas desde ese punto de vista permite que encontremos los llamados eventos base (los eventos traumáticos originales) y al «digerirlos» (es decir, al procesarlos), esa herida deje de doler, y que el síntoma se disuelva, porque lo que nos dolerá en el presente será solo aquello que nos esté pasando ahora.
Como verás, el EMDR no sólo se focaliza en los pensamientos, como otras terapias, también da espacio al cuerpo (las sensaciones físicas que quedaron grabadas) y a las emociones asociadas a esa bola de pelo y al presente. Así, ofrece un enfoque global que permite que no sólo tu mente procese el trauma, sino también tu cuerpo. Además, EMDR se focaliza en el pasado, el presente y el futuro, para asegurarnos que aquellos eventos traumáticos dejen de tener influencia en todos los ámbitos de tu vida.
4. ¿Cómo es un proceso de terapia con EMDR?👣
Fase 1: Historia
Todo proceso terapéutico con EMDR comienza por unas primeras sesiones de evaluación, en los que analizaremos los síntomas que tienes ahora y entenderemos en detalle tu historia, haciendo especial hincapié en aquellos momentos que pudieron ser traumáticos, y la forma en la que éstos se relacionan con tus síntomas actualmente.
Siempre digo que es un poco como esas imágenes de las películas de detectives en las que tienen las fotos de los sospechosos y las unen con hilos rojos. Queremos tener una hipótesis de trabajo clara y que vaya al origen del problema.
Fase 2: Preparación
Antes de entrar a trabajar esos recuerdos traumáticos, es importante estar bien preparado/a, para asegurarnos de que puedas tolerarlo. En todo momento llevarás las riendas, y sólo entraremos a procesar cuando estés preparado/a.
Fase 3: Evaluación del recuerdo
En la fase 3 te pedimos que pienses en el recuerdo, y analizamos cómo está afectándote en el presente. Buscamos entender cómo te sientes cuando conectas con él, qué creencias negativos sobre ti mismo/a se ven alimentados por él, y cual es tu nivel de malestar al pensar en él. Además, buscamos crear una creencia positiva, es decir, qué te gustaría pensar cuando piensas en el recuerdo.
Pongamos otro ejemplo: Imaginemos que vamos a procesar un recuerdo en el que, de niña, estabas en casa haciendo los ejercicios, hiciste una pregunta a tu madre y ésta se puso a gritarte y te golpeó diciéndote «eres una inútil». Cuando conectas con ese recuerdo sientes miedo, un nudo en la garganta y tristeza. Cuando buscamos la creencia negativa que ese recuerdo dejó en ti, vemos que es «no soy lo bastante buena». Cuando ahora piensas en eso, el grado de malestar que sientes de 0 a 10 es de 8. Es probable que ese recuerdo tenga que ver con tu perfeccionismo y autocrítica. Cuando te preguntamos qué te gustaría pensar al respecto, es decir, la creencia positiva, nos dices «estoy bien como soy».
Fase 4: Desensibilización y reprocesamiento
En esta fase comienzan los movimientos oculares. Te pedimos que pienses en el recuerdo, en la creencia negativa a la que se asocia, y en las sensaciones y emociones que sientes en ese momento, y que sigas los movimientos de la mano del terapeuta, que irán de un lado a otro de tu campo visual, haciendo tandas de movimientos. Con esos movimientos, el recuerdo se irá procesando. No hay nada que tengas que hacer, solamente seguir los movimientos oculares y, al final de cada tanda, contarle al terapeuta qué te viene ahora. Esto se repetirá en varias ocasiones hasta que el recuerdo no te genere malestar.
Os dejo un ejemplo de procesamiento de dicho recuerdo, esto es lo que contaría aquella paciente al terapeuta al final de cada una de las tandas:
- Tanda 1: Tengo mucho miedo, veo la cara de mi madre, siento mucha angustia.
- Tanda 2: Es culpa mía, noto un nudo en el estómago.
- Tanda 3: No debí haber preguntado, sigo notando el nudo.
- Tanda 4: Mi madre tenía muy mal carácter, pero yo lo sabía y debí haberme callado.
- Tanda 5: Siento mucha tristeza. Ahora el nudo está en mi garganta.
- Tanda 6: Siento mucho enfado, eso no fue justo. Noto tensión.
- Tanda 7: Mi madre era muy mala conmigo, eso no era justo.
- Tanda 8: Siento mucha tensión, he sentido enfado y luego tristeza.
- Tanda 9: Esto fue después. Me veo sola, llorando en mi cuarto por lo que acaba de pasar.
- Tanda 10: (La paciente llora). Aquella niña estaba muy sola. Me gustaría darle un abrazo.
- Tanda 11: Me he imaginado dándole un abrazo y diciéndole que no es culpa suya.
- Tanda 12: Me siento un poco mejor, pero sigo enfadada con mi madre.
- Tanda 13: Veo a mi madre gritándome. Me vino también cómo me gritaba mi abuela.
- Tanda 14: Pensé que mi abuela también trataba así a mi madre
- Tanda 15: Mi madre hacía igual que mi abuela. Siento frustración.
- Tanda 16: Mi madre debería haberlo hecho mejor.
- Tanda 17: Eso no fue justo, pero no fue culpa mía.
- Tanda 18: Estoy bien como soy.
Esto es un ejemplo muy resumido de cómo es el procesamiento de un recuerdo. Cada proceso es un mundo, pero si lo lees detenidamente puedes ver cómo la paciente ha ido procesando aquello que en su momento no pudo procesar. Esas emociones, sensaciones y pensamientos se liberan, y dejan de condicionar su presente.
Fase 5: Instalación
En la fase de instalación focalizamos la atención en mantener juntas la creencia positiva (en el ejemplo anterior «soy lo bastante buena» y el recuerdo, para asegurarnos de que la parte de la experiencia traumática que dañó tu idea sobre ti misma tenga la oportunidad de ser procesada y que esa creencia positiva pueda fortalecerse. En esta fase también se hacen movimientos oculares.
Fase 6: Revisión del cuerpo
En esta fase la paciente comprueba si, al pensar en la imagen y en las palabras positivas, aparece algún malestar en el cuerpo. De no ser así, se continúan los movimientos oculares. Cuando no se detecte malestar, el recuerdo está procesado.
Fase 7: Cierre
En esta etapa el terapeuta comprueba que el recuerdo está procesado, y se hace el cierre de la sesión.
Fase 8: Reevaluación
Durante la siguiente sesión, el terapeuta comprueba que no han surgido nuevos aspectos del recuerdo que sea necesario procesar. Si tras la reevaluación no hay signos de malestar, se da el recuerdo por procesado.
En caso de que haya varios recuerdos traumáticos, se hará este protocolo (concretamente, de la fase 3 a la 8) con algunos de esos recuerdos, y, una vez procesados todos los recuerdos relevantes, se pasa a trabajar y a procesar los síntomas en el presente en las situaciones en las que se dan. Se trata de los disparadores de presente. Veamos cómo en el ejemplo:
Una vez que los recuerdos relacionados con su madre y con la idea de «no ser lo bastante buena» se procesaron, el perfeccionismo, la autoexigencia y la autoestima de la paciente del ejemplo mejoraron mucho. No obstante, se daban algunas situaciones en las que esa creencia negativa y esas sensaciones seguían activándose, por lo que se procesaron esos disparadores de presente, como las veces que su jefe le llamaba para tener una reunión (a veces nuestra paciente seguía pensando que era para despedirla por su mal trabajo, cuando su jefe contaba mucho con ella porque era muy eficaz). Una vez procesados dichos disparadores con el mismo protocolo (se usan las fases de la 3 a la 8 con esa situación en la que está nerviosa por ir a hablar con su jefe), esos síntomas dejaron de estar presentes.
Para cerrar el trabajo se hace trabajo a futuro, en el que la persona imagina situaciones de futuro con la respuesta que le gustaría tener, y se fortalecen dichas asociaciones, para que la creencia «soy lo bastante buena» termine de afianzarse y pueda visualizarse en el futuro.
Después de esto, nuestra paciente se sentía mucho mejor, y tuvo un alta terapéutica.
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